miércoles, 19 de noviembre de 2008

Estoy tan cansda de estar aquí; acechada por todos mis miedos de la niñez. Y si tenés que irte, me gustaría que lo hicieras porque tu precencia aún permanece aquí y no me dejan estar sola. Solías cautivarme con tu voz resonante, pero ahora estoy atada a la vida que dejaste. Tu cara aparece en aquellos que fueron mis sueños más placenteros. Tu voz persiguió a toda la cordura que hay en mí. Éstas heridas no parecen sanar. Éste dolor es tan real. Hay demasiadas cosas que el tiempo no puede borrar. Caundo llorabas, yo secaba todas tus lágrimas. Cuando gritabas, yo luchaba contra todos tus miedos. Y sostení tu mano durante todos éstos año... pero todavía tenés todo de mí.

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